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¿Qué hace lazo social?Número 6

Presentación de enfermos en la formación del analista

Por 14/03/2026 marzo 29th, 2026 No Comments

Abstract

En este texto, Jorge Agüero explora la práctica de la presentación de enfermos en la formación de los analistas desde la orientación lacaniana para despejar el lazo que se desprende de ésta y su relación con el deseo del analista.

Sabemos que la “Presentación de enfermos” es una práctica que heredamos de la tradición médica. En nuestro campo la herencia viene de la Psiquiatría, siendo su finalidad la transmisión de la enseñanza clínica.

También conocemos que Jacques Lacan llevó adelante esta práctica, a lo largo de su vida, en la que se producía el encuentro entre un analista y un “enfermo” hospitalizado, presa de una afección psiquiátrica, que no estaba en análisis, haciéndolo quincenalmente, según nos transmiten quienes han participado de esas presentaciones.

La referencia de Lacan en El atolondradicho1Lacan, J. “El atolondradicho”. Otros escritos. Buenos Aires: Paidós, 2012. nos orienta cuando sostiene que la psiquiatría tenía para ofrecer la enseñanza clínica a través de la práctica de la presentación de enfermos.

Jacques Lacan transformó las presentaciones en una experiencia, esencialmente por dos razones:

  • la primera, a partir de considerar, tal como decía Freud, que el síntoma está dirigido a Otro, o está en ese trayecto entre el uno y el Otro, y
  • por otra parte, tomó en consideración lo que ocurría en ese encuentro, tanto en la entrevista misma, así como lo que ocurre en un segundo tiempo, en el encuentro con el público.

Por un lado, se intenta transmitir lo que está en el corazón de la constitución del síntoma, es decir, la relación del sujeto al Otro; por otro lado, lo que ocurre en el encuentro entre un analista y un sujeto que no está en análisis y que está afectado por una enfermedad, a quien se le otorga el lugar de la palabra, y de donde viene el saber.

Al mismo tiempo podemos decir que distinguimos en una presentación dos momentos: el primero, el momento de la entrevista, mientras el público permanece en silencio tomando sus notas; el segundo, cuando el paciente se retira y comienza la conversación con quienes están en el público y son ellos quienes toman la palabra.

En la entrevista, el analista que la realiza ocupa el lugar de la ignorancia, de no saber, entregando ese lugar al entrevistado.

En la segunda, el entrevistador deja su lugar de analista y se ubica como sujeto para escuchar los aportes del público de acuerdo a lo que le ha llamado la atención a cada uno, incluso puedo decir que les requiere de su palabra y de sus aportes, ya que lo que digan, lo que hayan atendido, se transformará en un aporte a la semiología psiquiátrica, así como se hace presente “lo que se capta al vuelo” y que deviene justamente del encuentro producido en la entrevista.

¿Qué es lo que articula los dos movimientos, es decir, el de la enseñanza clínica y el de la transmisión de lo que ocurre en el encuentro, y el movimiento que habla de entender el síntoma en el trayecto entre el sujeto y el Otro, y la singularidad que se capta en la dimensión que cobra esa entrevista?

Podemos decir, incluso, que es lo que pone en evidencia la diferencia que hay entre un profesor y un analista en esa misma articulación.

Es el deseo del analista lo que actúa, lo que articula, lo que favorece el paso de uno a otro movimiento; es lo que permite el lazo establecido entre el entrevistador y el entrevistado, en el momento de la entrevista, cuando el público en silencio podrá seguramente identificarse, bajo los significados comunes, con el entrevistado; es también ese deseo del analista que lo hará llegar hasta donde quiera llegar en la entrevista, o bien quedarse antes de algún arribo, o podemos decirlo así, de arribar a una singularidad de esa locura que está siendo escuchada, y es esto lo que se constituye en la transmisión que se capta y pueda ser evocada para cada uno en su formación como analista.

¿Qué es un analista? Sabemos que es el producto de una experiencia analítica, pero es una pregunta que se responde cada vez, uno por uno; del mismo modo y correlativamente, me atrevo a decir que a la pregunta: ¿qué es un loco? también se responde uno por uno, y es la presentación de enfermos, el momento en el cual se pone en transmisión una respuesta.

Bibliografía

  • Lacan, J. “El atolondradicho”. Otros escritos. Buenos Aires: Paidós, 2012.
  • Lacan, J. El Seminario. Libro III. Las psicosis. Buenos Aires: Paidós, 1986.
  • Miller, J.-A. “Enseñanzas de la presentación de enfermos”. Revista Uno por uno, N° 44. Buenos Aires: Paidós, 1997.
  • Valcarce, L. Las presentaciones de enfermos en Lacan. Buenos Aires: Grama, 2015.
  • 1
    Lacan, J. “El atolondradicho”. Otros escritos. Buenos Aires: Paidós, 2012.