La autora ubica de Freud a Lacan las respuestas que el psicoanálisis fue dando a cómo se inscribe la diferencia sexual, desde la amenaza de castración, el enigma por el deseo de la madre, al momento en que Lacan da un salto señalando que no hay relación sexual y que la diferencia es de puro semblante. Esta última lectura le permite interrogar las consecuencias en el modo en que se inscribe la diferencia en los niños, en un régimen en el que lo binario pierde lugar y reina la lógica del no todo.
La autora desarrolla sus preguntas concernientes a las consecuencias de la salida de la época del padre. Sobre qué características tienen los discursos sexuales actualmente y los efectos que producen en los seres hablantes. Haciendo notar cómo el psicoanálisis está a la altura de la época en el modo de leer los impasses de la civilización presentes.
La autora desarrolla sus preguntas concernientes a las consecuencias de la salida de la época del padre. Sobre qué características tienen los discursos sexuales actualmente y los efectos que producen en los seres hablantes. Haciendo notar cómo el psicoanálisis está a la altura de la época en el modo de leer los impasses de la civilización presentes.
