La autora ubica de Freud a Lacan las respuestas que el psicoanálisis fue dando a cómo se inscribe la diferencia sexual, desde la amenaza de castración, el enigma por el deseo de la madre, al momento en que Lacan da un salto señalando que no hay relación sexual y que la diferencia es de puro semblante. Esta última lectura le permite interrogar las consecuencias en el modo en que se inscribe la diferencia en los niños, en un régimen en el que lo binario pierde lugar y reina la lógica del no todo.
La autora desarrolla sus preguntas concernientes a las consecuencias de la salida de la época del padre. Sobre qué características tienen los discursos sexuales actualmente y los efectos que producen en los seres hablantes. Haciendo notar cómo el psicoanálisis está a la altura de la época en el modo de leer los impasses de la civilización presentes.
Esta jugosa entrevista es un anticipo de lo que vamos a debatir respecto a los jóvenes de nuestro tiempo. Recorren el texto problemáticas como: la segregación y su contra cara, los modos actuales de aglutinamiento; las consecuencias del declive del padre; el trou (agujero) de lo traumático que transportan especialmente los jóvenes, en tanto es en ellos donde se manifiesta con mayor violencia la incompatibilidad del lenguaje y el goce. Además, el entrevistado nos presenta lo que para él constituye la apuesta de los psicoanalistas en la práctica con jóvenes: mediante la transferencia, hacer hablar el goce autista, forzar hasta que el goce pueda hablar, para transformar ese malestar en síntoma.
Hitler elevaba su voz en estallidos que humillaban y horadaba la falla en quien se sentía subyugado con la muestra de poder.
