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Lo que sostiene en su redNúmero 6

Like y hate de las Redes

Por 14/03/2026 marzo 29th, 2026 No Comments

Abstract

Dolores Amden explora la complejidad de las redes sociales en la vida contemporánea, analizando su impacto en el lazo social y nos invita a ser “dóciles” a las redes, es decir, a tener en cuenta los efectos del encuentro de las palabras y los cuerpos.

Las redes son el lugar donde el lazo contemporáneo juega su partida. Significan ese espacio virtual en el que se despliegan, como nunca, encuentros y desencuentros. Con y a partir de ellas nos informamos y desinformamos. Están quienes pretenden evitarlas, con la ilusión de una vida analógica. También, quienes no pueden vivir sin ellas. Pero, “todos tenemos una vida online1Vieira, M. A. “Todos tenemos una vida on line”. Revista Registros REDES, Tomo like. Buenos Aires: Colección Diálogos, Año 17, 2024. p. 26., lo sepamos o no.

La Red y el Lazo

Lacan nos legó un aparato de comprensión potente para poder leer el lazo: los cuatro discursos. Esos dispositivos son una manera de responder a una constante: la ausencia de lo que escribiría la relación entre los sexos. Podemos preguntarnos qué sucede con ellos a partir de la omnipresencia de las redes en la vida contemporánea. Eric Laurent dirá que “cada una de las cuatro formas del lazo social que se mantienen en la civilización es alcanzada, pero no muere por ello”2Laurent, E. “Gozar de Internet”. Revista Registros REDES, Tomo like. Buenos Aires: Colección Diálogos, Año 17, 2024, p. 11., y queda pendiente revisar vez a vez cómo esto afecta el discurso analítico.

¿Influyen las redes en el sentimiento que cada uno logra tener de su propio cuerpo? Gustavo Dessal señala algo sobre cierta conducta que se tiene a partir de las Redes: el scrolleo.

“El móvil es una prolongación del cuerpo y hay algo libidinal y masturbatorio en el hecho de toquetear todo el tiempo el aparatito. Claro que esto ha tocado los modos de gozar”3Entrevista a Gustavo Dessal: “¿Podrá el psicoanalista ser sustituido?”. Revista Registros REDES, Tomo like. Buenos Aires: Colección Diálogos, Año 17, 2024, p. 39..

Y si de gozar hablamos, el cuerpo, todo él como borde del agujero, está de alguna u otra manera concernido en la relación con los dispositivos: estos producen satisfacción.

Los gadgets cada vez más renovados trajeron nuevas redes en donde la voz y la mirada están involucradas. Desde el ya vintage ICQ4“I seek you”, en castellano te busco. al WhatsApp actual, donde podemos no solo escribir, sino grabar audios y ver la imagen del otro. Nuevas experiencias en las que el balance entre el exceso de palabras y la soledad irreductible de cada quien se dan partida. En los intercambios que ellas propician, se acortan distancias. También se alimentan fantasmas y se mortifican narcisismos, sin por eso incidir en una mutación determinante como la que se juega en un análisis.

En el consultorio, son muchos los que apagan sus celulares, los desconectan. Ahí, la presencia gana una batalla donde la posibilidad del silencio y el gesto se instalan. También están aquellos que necesitan leer un mensaje o hacer escuchar un audio. ¿Cómo introducir allí una experiencia de palabra distinta?

En psicoanálisis nos servimos de los preciosos equívocos de la palabra, de los lapsus y de la ambigüedad de la lengua5Vieira, M. A. “Todos tenemos una vida on line”. Op. cit., p. 26. que permiten la emergencia del sujeto del inconsciente enterrado en los significantes del Otro. Hay un momento clínico de hacer existir esa ambigüedad y de forzar movimiento en lo que puede ser la imagen fija de la selfie o el texto sin relieve de un chat.

Redes y paranoia

J.-A. Miller dirá que la paranoia es consustancial al lazo social.

“Está presente y activa desde el estadio del espejo, matriz de lo imaginario. La mínima cadena significante, el significante más elemental, oscuro oráculo simbólico, refuerza esta paranoia y se puede decir que esta paranoia motiva también toda defensa contra lo real”6Miller, J.-A. “La salvación por los desechos”. El psicoanálisis, N°15, 2016. Fecha de acceso: 07/10/2025. .

Existe una “ambientación paranoide”7Vieira, M. A. Narcisismos. Distorsiones y soluciones del cuerpo. Córdoba: Colección Grulla, CIEC, 2024, p. 33. que tiene la función de sostener esos narcisismos contemporáneos, allí donde el Ideal ya no está presente.

Las redes ofrecen un lugar de expresión. El número de likes puede funcionar como medida fálica en la que sostenerse, también la virulencia del odio acecha. Es por eso que ellas, por un lado, pueden generar un efecto adormecedor en su despatologización que banaliza síntomas, y también desencadenar angustias, vacilaciones fantasmáticas que precipiten una consulta. La olla de las redes es potente en la época del padre declinado y en ella se cocinan tanto la política de cancelación, el ghosteo, el hateismo desenfrenado como el exceso de fanatismo. Es allí, y desde ahí, que podemos pensar que se promueve una particular configuración de los narcisismos: cuando trabajan a favor de la terapéutica, reforzándolos y promoviendo un extravío en el yo. Y cuando, también, desencadenan catástrofes paranoicas: me odia, me sigue, me escucha, me stalkea.

Mi selfie, mi ser

En la era del soy lo que digo y de las autodeterminaciones, las redes cumplen un papel fundamental. Las identidades que surgen y se van modelando vía la imagen que dan a ver tienen patas cortas, como toda identidad. Lo que se pone en juego en el “soy esto” es esa reafirmación de una imagen que nos muestra la red social. Puede durar, puede ser necesaria para algunos; pero cojea. Nada va a impedir que tarde o temprano eso destile algún tipo de malestar. La trampa fundamental es que allí no hay un decir localizable. Y sin esta vertiente de la enunciación posible, no hay sujeto.

Un joven, caído de la red familiar, una y otra vez trae a su sesión frases del TikTok, verdadero partenaire emocional al que apela cuando la red de amigos no le alcanza. Los sentidos que ahí obtiene lo orientan y lo desorientan a la vez. Es en el análisis donde va a encontrar los significantes cruciales, en donde es posible rescatar el efecto sujeto. Otra joven sufre el silencio de los potables candidatos para el amor de las Apps de citas, incauta de que lo que ahí está en juego no es el desencuentro fecundo, sino el no-encuentro maquillado entre fueguitos y corazones. Advertir esa diferencia abre la posibilidad de indagar en su propia dimensión de no toda entre otras, y no la de una-consigo-misma.

A su vez, redes y pantallas pueden muy bien funcionar como resguardo para aquellos que no cuentan con cierto recurso para afrontar el encuentro de los cuerpos. Una continuación del tratamiento inicial que propone el narcisismo entendido como “un proceso continuo de trabajo para que la imagen del yo se mantenga cohesionada”8 Ibid., p. 19..

Se tratará de indagar, cada vez, en la implicación del encuentro y sus consecuencias, a veces estragantes por su acción segregativa; otras amorosas por la apertura a un vínculo duradero. ¿Cuándo están al servicio del lazo y cuándo de la desconexión?

Y aun…

¡Adoramos zoom!, claro (Miller dixit). Amamos nuestro celular, también. Pero, frente a las redes, ni nostálgicos ni fanáticos, sino que me inclino a pensarnos dóciles a ellas y al real que promueven.

  • 1
    Vieira, M. A. “Todos tenemos una vida on line”. Revista Registros REDES, Tomo like. Buenos Aires: Colección Diálogos, Año 17, 2024. p. 26.
  • 2
    Laurent, E. “Gozar de Internet”. Revista Registros REDES, Tomo like. Buenos Aires: Colección Diálogos, Año 17, 2024, p. 11.
  • 3
    Entrevista a Gustavo Dessal: “¿Podrá el psicoanalista ser sustituido?”. Revista Registros REDES, Tomo like. Buenos Aires: Colección Diálogos, Año 17, 2024, p. 39.
  • 4
    “I seek you”, en castellano te busco.
  • 5
    Vieira, M. A. “Todos tenemos una vida on line”. Op. cit., p. 26.
  • 6
    Miller, J.-A. “La salvación por los desechos”. El psicoanálisis, N°15, 2016. Fecha de acceso: 07/10/2025.
  • 7
    Vieira, M. A. Narcisismos. Distorsiones y soluciones del cuerpo. Córdoba: Colección Grulla, CIEC, 2024, p. 33.
  • 8
    Ibid., p. 19.