Abstract
El texto analiza las transformaciones del lazo social en el mundo actual del trabajo a partir de la orientación de Lacan que considera la unión entre el discurso capitalista y la ciencia.
El mundo del trabajo y el modo en que se sostiene en la civilización, ha atravesado en las últimas décadas más transformaciones que en ninguna otra época por estar sujeto al desarrollo de los modelos de negocio que el mercado ha ido instaurando. Y esos modelos van sufriendo modificaciones al seguir el paso de las crisis que el mismo mercado y la evolución de la tecnología van produciendo. Estos cambios no se realizan sin una incidencia en los lazos sociales y en los modos de goce.
Lacan en el ´68, mientras dictaba su seminario De un Otro al otro, en una época muy distinta a la nuestra, ya había hallado las líneas de fuerza que regían, y regirían aún más, el orden mundial. Es así como en aquel entonces, cuando una tercera parte del globo vivía bajo regímenes comunistas, cuando las ideas de cambio social habían tomado las esperanzas de los jóvenes en varios países a la vez y la figura del Che Guevara era una imagen que inspiraba los sueños de revolución…
Lacan les dice a los estudiantes de su auditorio, poco después del mayo francés: El capitalismo reina. ¿Por qué?, ¿para desalentarlos? No, Lacan no desalentaba a los jóvenes, pero tampoco los empujaba en dirección de la insurrección. Sino que apuntaba a dar cuenta de la estructura bajo la modalidad de los discursos. “El capitalismo reina –decía– porque está estrechamente unido al ascenso de la función de la ciencia”1Lacan, J. El Seminario. Libro XVI, De un Otro al otro. Buenos Aires: Paidós, 2008, p. 219..
Es la ciencia, no las revueltas, la que ha tocado lo real y la que ha producido una mutación en el discurso. Una torsión desde un orden vertical, centralizado y jerárquico, propio del amo antiguo, hacia un orden nuevo regido por el saber. Este cambio en el discurso ha tenido como consecuencia un trastrocamiento de las funciones del poder, haciendo surgir en la historia algo absolutamente inédito: el poder liberal.
¿Por qué el saber como el amo moderno se asocia con el poder liberal? Este último supuso la introducción en el ámbito de la política de una concepción de gobierno acorde a la “naturaleza humana”, en que lo social estaría regido por leyes naturales: si se lo deja hacer las leyes inscriptas en lo real sabrán arreglárselas, como los astros saben encontrar su ruta en el cielo.
Lacan más bien advierte el síntoma de esta creencia: la dimisión. Señalando que allí donde el poder efectivamente está presente, donde es serio, donde el S1 funciona como tal, no se puede renunciar a él sin pagar ese acto con la propia vida. Si hay esta renuncia al poder, es porque el significante amo ya no está en el cenit de lo social.
El poder que instaura el capitalismo, en cambio, es un poder paradójico, ya que está “dividido contra él mismo”2Ibid., p.219.. A este poder las crisis le convienen. Al auto-atacarse y horadarse ¿se pone en riesgo? No, al contrario, le permite mutar y resurgir radicalizándose. Esto le da su estructura flexible y cambiante, necesaria para estar siempre en expansión.
Así, por ejemplo, Thomas Piketty3Piketty, T. El capital en el siglo XXI. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2014. señala que el capitalismo tuvo un momento de excepción de su propia lógica en los años de postguerra, que posibilitó un crecimiento económico a nivel mundial sin precedentes. Con una producción estandarizada y masiva, una estructura gerencial verticalista, una planta de trabajadores estables representados por un sindicato que posibilitaba el crecimiento de los sueldos a la par del crecimiento de la empresa. En donde el trabajo podía durar toda la vida laboral de una persona. Conjunto de condiciones que ofrecían identificaciones estables al sujeto.
Pero esta modalidad empezó a desmoronarse desde mediados de los 60. Con la globalización que comenzaba a hacerse realidad y el aumento de la competitividad a nivel mundial; la continua migración de trabajadores; el imperativo de la reducción de costos de la producción para tener precios competitivos en el mercado; y el avance de la tecnología en general y de las telecomunicaciones en particular, llevaron a las empresas a deslocalizar la producción y a tercerizar servicios.
Al romper los posibles lazos entre individuos al separarlos de un lugar común, el poder de organización se vio afectado, lo que redundó en la pérdida remunerativa de los trabajadores. Desde entonces ha crecido la desigualdad económica entre los sectores de la sociedad por la acumulación del capital en la punta de la pirámide. Tendencia que no deja de acentuarse desde entonces y que la crisis sanitaria del 2020 con la pandemia del covid aceleró aún más.
Mientras que las doctrinas liberales presuponían un Otro social naturalmente regulado, la crisis intrínseca al capitalismo forma parte de la época del Otro que no existe. El neoliberalismo creciente desde los años 70 en adelante se desarrolló en el espacio despoblado que dejaba la horadación del orden simbólico. Cuya metáfora más exitosa fue la de identificar al mercado con lo social y al individuo con la empresa.
Las exigencias de auto-emprendedurismo, de pro-actividad y flexibilidad pasaron a ser, no solo valores en relación al mundo laboral, sino un régimen de goce en lo social. Donde las exigencias de maximización, de evaluación constante y de caducidad anticipada se infiltran en la subjetividad, en una civilización que cada vez encuentra mayor dificultad para separar el mercado de cualquier otra actividad humana.
Bibliografía
- Lacan, J. El Seminario, Libro XVI, De Otro al otro. Buenos Aires: Paidós, 2020.
- Lacan, J. El Seminario, Libro XVII, El reverso del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós, 2004.
- Berenger, E. “El plus de gozar en el puesto de mando. La racionalidad neoliberal”. Revista Freudiana N° 68. Revista de psicoanálisis de Cataluña de la ELP, 2013.
- Piketty, T. El capital en el siglo XXI. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2014
- 1Lacan, J. El Seminario. Libro XVI, De un Otro al otro. Buenos Aires: Paidós, 2008, p. 219.
- 2Ibid., p.219.
- 3Piketty, T. El capital en el siglo XXI. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2014.
