Abstract
Este texto explora el concepto de lazo social desde la perspectiva del psicoanálisis lacaniano, destacando la relación entre lalengua y el lazo social. A partir de la clínica del analizante despeja amor real y deseo
“Yo había saltado desde el borde del acantilado y justo cuando estaba a punto de dar contra el fondo, ocurrió un hecho extraordinario: (…) Ese algo lo defino como amor. Es la única cosa que puede detener la caída de un hombre, la única cosa lo bastante poderosa como para invalidar las leyes de la gravedad”.
Fragmento de “El palacio de la luna” de Paul Auster
El Lugar y el lazo, ¿qué hace de lazo social?
Jacques-Alain Miller1Miller, J.-A. El lugar y el lazo. Buenos Aires: Paidós, 2013. en este curso nos propone extraer las consecuencias de lo que ha designado como la última enseñanza de Lacan; la coloca en el corazón de la experiencia analítica y acentúa lo que diferencia al psicoanálisis de la psicoterapia, que consiste en una elaboración del psicoanálisis en cuanto fuera-de-sentido y el tratamiento de los modos de gozar.
J.-A. Miller llama en este curso el grado cero del lazo, el cual se sostiene en uno de los axiomas lacanianos: no -hay- relación sexual.
En el año 1996, J.-A. Miller trabaja la relación de lalengua con el lazo social y ubica en el Seminario 202Lacan, J. El Seminario, Libro XX, Aun. Buenos Aires: Paidós, 2011., el concepto de lenguaje que en Lacan se descompone en dos partes: lalengua y el lazo social, y nos transmite que el lenguaje unificaba, condensaba los dos.
A partir de esta localización conceptual nos preguntamos: ¿qué hace de lazo social?
El mundo está partido en trozos de real, es una época que intenta ridiculizarlo, metabolizarlo, siendo -sin embargo- este in-mundo3Lacan, J. “La Tercera” en Revista Lacaniana nº 18. Buenos Aires: EOL, 2015.p 9-32. el que le dice sí al psicoanálisis y nosotros analistas-instrumentos lo transmitiremos y más allá.
Los distintos usos del lenguaje que producen diferentes tipos de vínculos entre los seres hablantes, los podemos ubicar en el Seminario 174Lacan, J. El Seminario, Libro XVII, El reverso del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós, 2008., donde Lacan formula la teoría de los discursos y advierte que el capitalista hoy -por su estructura- elimina todo lo que tiene que ver con el amor, por eso lo llama pseudodiscurso, porque en lugar de hacer lazo, lo destruye, manteniendo a los parlêtres en ese goce del aislamiento, una posición individualista sin necesidad de pasar o hacer lazo con el otro, la mayor parte de su tiempo no pudiendo salir de su queja narcisista y de la insatisfacción.
Es por esto que nos orientamos hacia el deseo, cuando no hay el espacio producido por la falta, que es la inauguración de la castración, el deseo no encuentra la vie (la vía- la vida) que permite la invención del sujeto.
El deseo abre un vínculo diferente, basado en el amor, no el amor idealizado sino en el amor real, el que implica tener en cuenta las consecuencias de los propios actos para estar advertido de la destrucción por parte de las estrategias del consumismo, del aplastamiento del lazo con el otro.
Clínica del analizante
¿Qué produce la experiencia analítica cuando uno se introduce en ella como analizante? Tal vez la mejor manera de indicar la vía de esta transmutación, sea afirmar que se trata de la modificación, con el consentimiento del analizante, de ir en la dirección de reducir el Superyó, quien se nutre de las renuncias del Sujeto a su deseo.
Tenemos presente la enseñanza de Jacques Lacan en La Ética5Lacan, J. El Seminario, Libro VII, La ética del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós, 1990. y nos resuena su enseñanza: de lo único que puede sentir culpa el analizante es de haber cedido a su deseo, la renuncia pulsional misma nutre la culpabilidad.
En El Banquete6Miller, J.-A. El banquete de los analistas. Buenos Aires: Paidós, 2000., en su curso, Jacques-Alain Miller convoca a los analistas a la fiesta de la pulsión y levanta la copa de la vida diciendo: ¡Basta de ser culpables!!
Viñeta clínica
El encuentro con su analista le da la oportunidad de desplegar su síntoma y su fantasma, “no tengo derecho a vivir”, ella sobrevive a su padre, marcando su vida de tristeza e insatisfacción en todo lo que inicia, la presión superyoica, la exigencia en lo que hace y el lazo al otro están impregnados de queja, de llanto, de nunca alcanzar, de siempre demasiado tarde o demasiado temprano.
El tiempo fue el real que marcó su vida en la fortuna de seguir viviendo a diferencia de su progenitor. Un duelo a atravesar casi imposible y una mutación del dolor de existir a agarrarse de la vida y con los otros.
Aceptando que en la vida hay lentos y rápidos, operando con esa estrategia en el corte de la sesión. De a poco va escribiendo cómo soporta lo imposible de soportar, estableciendo una diferencia entre lo que pasó con ella y lo que ocurrió con su padre.
La atención para con ella, se alternó con momentos donde surgía desde ella su deseo, la hora justa para analizarse, atenta para pedirle detalles en su decir, que volviese sobre los lazos que la unen a la vida, no a todo efectivamente.
Jugando con la dilatación del tiempo, permite ubicar su imagen con el ceño fruncido, su eterno enojo.
Hubo un milagro: la de su sobrevida, y su elección en cuestiones vívidas como la de cuidar su cuerpo, mutando su duelo triste en alegría por vivir, buscándole la vuelta a ese camino sin salida en la que estaba atascada en su joven vida. Ir despojando en lo real su proporción superyoica que alimentaba una mirada juzgadora y que la aislaba del mundo.
Hoy lo puede ver más claro y dice: “tengo ganas de vivir y transitar la vida”, corte de sesión.
Retomamos a Lacan en Hablo a las paredes7Lacan, J. Hablo a las paredes. Buenos Aires: Paidós, 2012., donde subraya la potencia del discurso capitalista y de cómo aparta las cosas del amor, “Ya ven, eh! No es poca cosa.”8Ibid., p.106., dos siglos después la castración hizo su entrada bajo la forma del discurso analítico y nos aclara Lacan que es el psicoanalista que hace de objeto a en persona, acompaña al paciente cada vez en la dirección contraria a su desvalorización de la vida, la buena fortuna en existir y las consecuencias de estar viva. Es el analista que es llevado por la analizante ahí, a ese lugar y enlazada a la vida, al amor.
Volviendo al curso El lugar y el Lazo, Miller nos conduce a estar advertidos en la medicalización de la tristeza, en pos de enmudecer el síntoma. En la Orientación Lacaniana la brújula es la escritura de las condiciones de goce, teniendo al síntoma como acontecimiento de cuerpo, al paciente que marca la huella de su exilio de la relación sexual que no hay, la imposibilidad, y del cesa de no escribirse al no cesa de escribirse, de la contingencia a la necesidad, este es el punto de suspensión al que se ata todo amor, desplazando la negación del no cesa de no, ofreciendo en la experiencia analítica que pueda hablar de amor.
Soltar la fijeza pulsional y apostar a lo nuevo, que solo el amor puede realizar la valentía ante fatal destino: la soledad del parlêtre y el no hay relación sexual.
Bibliografía
- Auster, P. El palacio de la luna. España: Anagrama, 2021.
- Lacan, J. El Seminario, Libro VII, La Ética del Psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós,1988.
- Lacan, J. El Seminario, Libro XIX, El Reverso del Psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós, 1992.
- Lacan, J. El Seminario, Libro XX, Aun. Paidós, 1991.
- Miller, J.-A. Los cursos psicoanalíticos de Jacques-Alain Miller, El Lugar y el Lazo. Buenos Aires: Paidós, 2013.
- Miller, J.-A. Los cursos psicoanalíticos de Jacques-Alain Miller, El Banquete de los Analistas. Buenos Aires: Paidós, 2000.
- Miller, J.-A. La Psicosis ordinaria. Buenos Aires: Paidós, 2003.
- 1Miller, J.-A. El lugar y el lazo. Buenos Aires: Paidós, 2013.
- 2Lacan, J. El Seminario, Libro XX, Aun. Buenos Aires: Paidós, 2011.
- 3Lacan, J. “La Tercera” en Revista Lacaniana nº 18. Buenos Aires: EOL, 2015.p 9-32.
- 4Lacan, J. El Seminario, Libro XVII, El reverso del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós, 2008.
- 5Lacan, J. El Seminario, Libro VII, La ética del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós, 1990.
- 6Miller, J.-A. El banquete de los analistas. Buenos Aires: Paidós, 2000.
- 7Lacan, J. Hablo a las paredes. Buenos Aires: Paidós, 2012.
- 8Ibid., p.106.
