Abstract
Valiéndose de la referencia de Lacan sobre un texto de Queneau, César Mazza considera la lectura como una operación de un saber siempre en construcción, en un movimiento de conquistar un real imposible de captar.
– La trama o ¿cómo llega un libro a nuestras manos?
Recuerdo una vez que Germán García insistía en instalar en nuestra lengua la referencia de un libro de Raymond Queneau, En los confines de las tinieblas. Los locos literarios; un libro inconseguible, pero por supuesto él tenía sus vías de acceso únicas. Ya sea porque alguien le trae el libro recién salido de una editorial europea o por una especie de amistad libresca que entabla con algún librero, como si formaran parte de una cofradía tácita con sus correspondientes códigos de intercambio.
Así fue que fuimos en busca de ese ejemplar de Queneau a la librería Guadalquivir en la calle Callao, un sábado al mediodía, tal vez en el mes de marzo del 2011. Una vez ya en la librería, Germán anuncia, luego de conversar unas palabras con uno de los libreros: “Llegaron unos pocos ejemplares, vienen en barco desde España”. Sonaba épico, de otra época, le daba una magia especial al libro. La edición de la que se trata es de la Asociación Española de Neuropsiquiatría de Madrid con fecha del 2004. La librería se encuentra a escasos metros de la esquina de Marcelo T. de Alvear, comentó al pasar que recordaba haber pasado por ahí una vez en el ’94, en ocasión de contactar con Ricardo Piglia. “Sí, dice Germán, tenía un departamento aquí a la vuelta…”
– La cuestión en Jacques Lacan
¿Cuál puede ser una clave de lectura de ese libro de Queneau citado por Jacques Lacan en el Seminario XI?
Consideremos la cita, en ese contexto, al final del Seminario XI Lacan vuelve al tema del “terreno” que atañe al psicoanálisis respecto a la sexualidad “en la medida en que se manifiesta, en forma de pulsión, en el desfiladero del significante, donde se constituye la dialéctica del sujeto en el doble tiempo de la alienación y la separación”1Lacan, J. El Seminario, Libro XI, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós, 1989, p. 274.. En otro terreno se encuentra la promesa de felicidad, de maduración, de síntesis en la sexualidad, demanda del sentido común que ningún analista, digno de esa función, tendría que condescender a semejante imposición…
La cita entonces:
“En cambio, en su terreno, el análisis se distingue por la extraordinaria capacidad de desatino y confusión que convierte a su literatura en algo ante lo cual no hará falta, les aseguro, mucha distancia para hacerla entrar toda entera bajo el encabezamiento de los locos literarios”2Ibid., p.274..
Tal como lo introducimos, la frase “los locos literarios” remite al libro de Raymond Queneau Aux confinis des ténèbres – Les fous littéraires du XIXème siècle, rechazada por los editores Gallimard y Denoel en 1934, publicado recién en el 2002 en París por Éditions Gallimard.
Al afinar una lectura entre líneas, conjeturamos que Lacan retoma en la cita mencionada una cuestión del capítulo XII del mismo Seminario XI donde despliega el tema de la articulación entre el deseo de Freud y la transferencia. Al pasar revista de lo ocurrido con Joseph Breuer y la transferencia en el caso de Ana O, puntualiza la diferencia de la respuesta de Freud respecto a su deseo. Cuestión que será la antesala de la introducción del tema del deseo del analista. La teoría de la transferencia se desliza hacia una defensa del analista, afirma Lacan. El corte conceptual lo introduce el deseo del analista, porque “la contribución que hace cada quien al mecanismo de la transferencia, apartando el de Freud ¿no es algo donde su deseo puede leerse claramente?”3Ibid., p.165.. Es decir, el deseo de cada quien no es la función del deseo del analista, así Lacan pasa revista a las teorías de la transferencia: Abraham, quería ser una madre completa, Ferenczi con su teoría se deslizaba a querer ser un padre soltero (fils-père, literalmente hijo-padre, Lacan irónicamente retoca la expresión fille-mère, madre soltera).
La tesis de Lacan entonces postula que estas teorías de la transferencia constituyen un desvarío tallado como efecto del fragor de la verdad provocada en cada encuentro fallido (Tyche) ocurrido en los análisis. Por supuesto la Tyche es inevitable, está en el corazón de la experiencia, la crítica de Lacan apunta a la cuestión de la invención del saber, del concepto. Es decir, otra respuesta, en términos del concepto, de una elaboración del saber antes que teorías defensivas, expresiones de una subjetividad a los encuentros fallidos.
– La cuadratura del libro
El escritor y matemático Raymond Queneau a comienzos de los años ‘30 se separa del grupo liderado por André Breton, uno de los principios que lo diferencia de los surrealistas se sustenta en no considerar a la locura como arma contra la razón. Para Queneau “no nos encontramos nunca en presencia de la Locura, sino de hombres”4Queneau, R. “En los confines de las tinieblas”. Los locos literarios. Madrid: Ed. Asociación Española de Neuropsiquiatría de Madrid, 2004, p.15.. La singularidad que está en juego orienta un estudio riguroso que emprende sobre escritos en los archivos de la Biblioteca Nacional de París. Escritos de autores desconocidos, desadaptados de toda comunidad establecida, ya sea de la academia científica o del canon literario de la época. Al mismo tiempo, comienza un análisis, una investigación sobre sí mismo desde 1932 a 1939, su libro Chêne et chien (roman en vers) testimonia de esta experiencia5Queneau, R. “Roble y perro” Exordio. El psicoanálisis en la cultura. Publicación anual del programa de lectura e investigación “El psicoanálisis en la cultura” Año 3, N°3. Córdoba: CIEC, 2011, p. 29..
Breve descripción del libro: Queneau explica una primera clasificación de los escritos de los llamados locos literarios. Por una parte, relativos a diversas ciencias que incluye “extravagancias publicadas con una buena fe ingenua y sincera”6Queneau, R. “En los confines de las tinieblas”. Op. cit., p. 12. y por otra “escritos en general autobiográficos y que parecen obras de perseguidos o reivindicativos”, una clase de “homogénea que tiene un sentido psiquiátrico preciso”.
Uno de los subtítulos, en clave novelesca de esta obra fue “Enciclopedia de ciencias inexactas”. Cuatro capítulos ubican a autores que testimonian sobre sus hallazgos (el círculo, el verbo, el mundo, el tiempo).
Consideremos fugazmente el tema del círculo, lo que interesa a Queneau es recensar y puntualizar una distorsión de un concepto universal. De este modo, en el primer capítulo se rastrea, a través de los escritos, la singularidad de los que captaron algo que no encaja en las definiciones, la cuadratura del círculo. Se los llama los cuadradores, aquellas almas sensibles dispuestas a dejarse impactar por un aspecto de lo real que perfora la matemática como sistema racional puro. “Los cuadradores se obstinan, vanamente, en querer cuadrar el círculo. Se trata siempre de aficionados que se empecinan así en una cuestión insoluble de geometría”7Ibid., p. 38. dirá Queneau.
El fuego de una verdad a flor de piel se exhibe en los hallazgos intuitivos, una exacerbada enunciación que empuja para expresarse. En estos escritos la certeza se sobrepone en desmedro de un trajinar por los enunciados establecidos. Un trajinar que permitirá, tal vez pasar a la elaboración de un saber. En contrapartida a las locuras literarias, tenemos el estilo en un escrito lacaniano, consideremos la operación de un saber siempre en construcción, en un movimiento de conquistar un real imposible de captar. En esta perspectiva entonces, una voz enunciativa no se podrá recuperar del candor de la verdad, una voz que se transforma en estilo no es idéntica a sí misma y se modifica, al mismo tiempo que modifica al autor, en cada acontecimiento de escritura, o sea cuando se escribe …
Al retomar esta cuestión referida por Lacan a los locos literarios, respecto a la literatura analítica de los postfreudianos, es oportuno preguntar sobre nuestra producción escrita en el Campo Freudiano en la actualidad: ¿cuánto ímpetu por expresarse en una enunciación o elaboración de un saber encarnado como respuesta de los encuentros, siempre fallidos, de la experiencia analítica? ¿Qué lazo transferencial podrá establecer el lector para responder?
Bibliografía
- Garcia, G. “La ingenuidad de la perversión personal”. D’ Escolar. Buenos Aires: Atuel-Anáfora, 2000.
- Miller, J.-A. Seminario El deseo de Lacan. Publicación de la EBP. Buenos Aires: Serie Impar Atuel – Anáfora, 1991.
- 1Lacan, J. El Seminario, Libro XI, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós, 1989, p. 274.
- 2Ibid., p.274.
- 3Ibid., p.165.
- 4Queneau, R. “En los confines de las tinieblas”. Los locos literarios. Madrid: Ed. Asociación Española de Neuropsiquiatría de Madrid, 2004, p.15.
- 5Queneau, R. “Roble y perro” Exordio. El psicoanálisis en la cultura. Publicación anual del programa de lectura e investigación “El psicoanálisis en la cultura” Año 3, N°3. Córdoba: CIEC, 2011, p. 29.
- 6Queneau, R. “En los confines de las tinieblas”. Op. cit., p. 12.
- 7Ibid., p. 38.
